sábado 6 de febrero de 2010

Stop FGM


Es más difícil romper un prejuicio que desintegrar un átomo

Albert Einstein

Cada once segundos tiene lugar en 28 países de nuestro mundo globalizado una práctica que conculca los derechos fundamentales de las personas: el derecho a la integridad física y psíquica.

Hoy es el Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina. Aunque ha descendido en los últimos años, aún persiste un número escalofriante de entre 120-140 millones de niñas y mujeres que han sido sometidas a esta aberración en nombre de la tradición y los prejuicios sociales y religiosos. Según la ONU, a pesar de la labor de los diferentes organismos gubernamentales y ONGs, está lejos su total erradicación.

Al parecer, según la OMS, lo único que está produciendo resultados favorables es el trabajo paciente y sensible desde el punto de vista cultural efectuado en el seno de las comunidades locales. Esto ha permitido reducir enormemente la práctica en algunos países que antes tenían una alta incidencia, como es Senegal, donde se ha documentado una reducción del 65 por ciento, según señaló ayer la portavoz de Unicef, Veronique Taveau.

La MGF es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Es practicada casi siempre en menores y constituye una violación de los derechos del niño. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

Estas prácticas son más frecuentes en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Asia y del Oriente Medio y, no olvidemos que también se produce entre algunas poblaciones inmigrantes de Norteamérica y Europa.

Decididamente, a las mujeres del mundo les queda mucho por luchar en contra de la desigualdad y el maltrato. A unas, más que a otras. Triste.