sábado, 20 de diciembre de 2008

Nocturno



Aquí no pasa nada, no es más que la vida,
pasando de la noche a los espejos.

Eliseo Diego



Decidió demorarse un rato sentada en el sillón con el teléfono en una mano; en la otra, el cigarrillo que se consumía presurosamente entre sus dedos. Quizá su pensamiento llegara hasta él, apremiándole telepáticamente. Y esperó, y languideció esperando el ansiado cosquilleo en su mano.

Sin apenas darse cuenta, la tenue luz de las farolas comenzó a filtrarse subrepticiamente a través de la ventana. Entonces, se levantó entumecida, se puso algo de abrigo y salió a buscarlo en las ruinas de la noche.



jueves, 11 de diciembre de 2008

Amor líquido

Ayer no más, como dirían los argentinos, hablábamos sotto vocce de derechos humanos, porque en realidad lo que interesa en estos días son los preparativos de las vacaciones de Navidad. Y es que pasamos por los Días de... con premura, como aquel que tiene que salir corriendo porque se le escapa el autobús o el metro; y más cuando contienen el atributo Mundial, porque eso del mundo es una entelequia y nos queda bastante lejos. El hecho es que no es conveniente pararse por mucho tiempo en determinados temas, sobre todo si se trata de hacer autocrítica, asumir culpabilidades o sugerir propuestas de mejora- expresión ésta que terminará por agotarse en sí misma debido a la ineficacia con que se utiliza-.

A la sociedad le ocurre como a las personas: es tanto más vulnerable cuanto menor es su capacidad de reflexión o su valentía para expresar abiertamente los "defectillos" que la aquejan. En cambio se practica más la callada por respuesta, la ambigüedad y el mirar hacia otro lado.

El compromiso y la solidaridad con nuestro entorno requiere tiempo y ganas y, fundamentalmente, representa un desafío a la ley de gravedad del consumismo y la comodidad. Nos hemos decantado escandalosamente por la satisfacción inmediata del deseo, no por la sosegada construcción del amor. El deseo y el amor contienen propósitos antagónicos. Zygmunt Bauman lo expresa con gran exactitud: "el amor es una red arrojada sobre la eternidad, el deseo es una estratagema para evitarse el trabajo de urdir esa red. Fiel a su naturaleza, el amor luchará por perpetuar el deseo. El deseo, por su parte, escapará de los grilletes del amor".

Compruebe usted estos días en las pequeñas, medianas o grandes superficies de los shopping Centers cómo nos dejamos llevar jubilosamente por ese impulso momentáneo. En cuestión de poco tiempo, durante la visita, consiguen de nosotros encender y apagar unos cuantos fuegos, que una vez embolsados y transportados en el maletero del coche, perderán para nosotros la mitad de su interés. Y es que este impulso irrefrenable del deseo es por naturaleza un impulso de destrucción: es desde su inicio un impulso embaucado por la muerte, no se proyecta, no se perpetúa.

De modo que con esta perspectiva, creo que urge que salgamos cuanto antes de esta etapa protosentimental, que tiene más que ver con el neonato que con el ser humano en su etapa de madurez. Amor líquido le llama Z. Bauman a la fragilidad con que se construyen hoy día los vínculos humanos.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Nadie es una isla

"Nadie es una isla completa en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti"

Meditation VII
, John Donne.




"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros."

Artículo I.

No reclamo
un país inocente

en todo caso busco
un extraño país
capaz de declararse
culpable

de inocencia.


Mario Benedetti.


Hoy se cumplen 60 años de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Casi todos los países del mundo la suscribieron en 1948 y en teoría la siguen suscribiendo actualmente porque es incuestionable el carácter apodíctico de la misma.

Sin embargo, y aunque se ha avanzado mucho, hay tantas heridas abiertas que se hace cada vez más patente que las grandes palabras
naufragan en un mar de inmoralidad que se asume como inevitable, probablemente porque es comprometido reconocer que el etnocentrismo del primer mundo es manifiestamente impúdico.

Es inadmisible que para intentar resolver el reciente seísmo económico global, tan sólo en Europa y en Estados Unidos, las autoridades hayan movilizado diligentemente 3,1 billones de dólares para rescatar a los bancos en peligro de quiebra y evitar el colapso del sistema financiero internacional. Al parecer, se necesitarían 30.000 millones de dólares por año para erradicar la subalimentación en el mundo, es decir sólo el 5% del plan de rescate bancario de 700.000 millones de dólares sufragado por los estadounidenses. Creo que este dato es lo suficientemente elocuente.


Sin embargo, juzguen ustedes cómo se vulneran uno por uno los 30 artículos del ideario de la Declaración Universal según el reportaje "Un mundo injusto", del periódico El País.

Si no lo queremos tan crudo, quizá baste este muestreo en clave de humor, aunque no por ello es menos contundente:




miércoles, 3 de diciembre de 2008

Nueva campaña de la DGT

Es evidente que las víctimas más vulnerables e inocentes en los accidentes de tráfico son los menores que fallecen en la carretera como consecuencia de las imprudencias de los adultos. Es por este motivo que la DGT ha iniciado una campaña de sensibilización, que estará en pantalla hasta el día 7 de diciembre, para advertir de las irreparables consecuencias que conllevan las muchas irresponsabilidades que se cometen incluso cuando hay menores de por medio.

Sin embargo, la campaña publicitaria es, en mi opinión, de lo más desafortunada. Por dos razones: en primer lugar, porque compara el maltrato infantil con la falta de precaución de los adultos en el uso del cinturón; en segundo lugar, porque es sexista: es el padre el que conduce y es él el culpable y el maltratador. Tampoco es que haya que darle la vuelta y queramos que la protagonista sea la madre. No se trata de eso; se trata sencillamente de que una institución como la DGT, dependiente del Ministerio del Interior, debería tener un mejor asesoramiento a la hora de dar por válida una campaña de publicidad, por no hablar del golpe bajo que se le asesta al Ministerio de Igualdad.


Si bien es cierto que la DGT nos tiene acostumbrados a impactos publicitarios que actúen como revulsivos en la población con la finalidad de que no pasen desapercibidos sus mensajes, sin embargo, creo que la sensibilización no debería estar reñida con la sensibilidad.