miércoles, 29 de abril de 2009

Raíces y alas

“Cuando esté con las raíces llámame tú con tu voz
Me parecerá que entra temblando la luz del sol”.

Juan Ramón Jiménez

Y Carmen Linares lo llamó, y encontró el eco de sus palabras.

En este trabajo la cantaora interpreta los poemas de
Juan Ra
món Jiménez sobre las composiciones del guitarrista Juan Carlos Romero. Desde su presentación en el mes de noviembre de 2008 ha conseguido el unánime reconocimiento del público y de la crítica.

A Carmen Linares le gusta aspirar el perfume de las palabras, y además tiene el talento, la sensibilidad y la sabiduría necesarias para echarlas a volar a través de su voz y su hondura interpretativa.

Magnífico encuentro en el que, una vez más, la poesía y el cante se dan la mano. Quedaría satisfecho Juan Ramón Jiménez por haber encontrado la delicada voz de Carmen Linares, siempre a punto de quebrarse, pero luminosa y entregada a las raíces, como la luz del sol.

Va por ti, Manuel, porque sé que te alientan las palabras y la música.


sábado, 4 de abril de 2009

Cuestión de alquimia

"Me pareció que las llamas de tus ojos
volarían conmigo hasta el alba".

Ana Ajmatova

Conocí a Manuel casualmente. Había quedado en casa de unos amigos que tenían la generosa costumbre de recibir con cierta frecuencia a toda una pléyade de personajes que iban recogiendo de aquí y de allá y que terminaban siendo, al poco tiempo, parte del mobiliario del acomodado apartamento. La amistad que me unía a ellos desde las corredurías alocadas de la adolescencia me permitía tener acceso a personas de lo más variopinto y, en algunos casos, a intimar un poco con aquellos que merecían mi aprobación por la afinidad de caracteres o de inquietudes comunes.

El caso es que nunca sabemos exactamente por qué combinaciones y algoritmos químicos se producen esas combustiones interiores que te llevan a seguir con la mirada a determinadas personas y a encandilarte con ellas.

Eso me ocurrió a mí con Manu.


jueves, 2 de abril de 2009

Elena Climent y el Eterno Femenino

La autora frente a la más famosa de sus obras

Elena Climent es una magnífica pintora mejicana afincada en Nueva York, de ascendencia española, que tiene la extraordinaria cualidad de universalizar lo cotidiano. Su pintura está impregnada de nostalgia, porque nostalgia es lo que se desprende de los objetos que retrata: los primorosos búcaros con flores, los usados libros en los anaqueles, los maltrechos bibelots en las mesitas y repisas, los juguetes de la infancia, los retratos de familia…

En definitiva, todos esos objetos que forman parte de nuestra vida y que con el tiempo huyen de nuestra memoria por sus simplicidad y cotidianidad, y que cuando son rescatados, también restituimos con ellos las emociones y las vivencias. Entonces nos adentramos en ese mundo lleno de simbología y sinestesia que hace que lo inanimado hable por nosotros.

La inmanencia del Yo en los objetos que poseemos nos define: la función instrumental y el valor que otorgamos a nuestras pertenencias no hace más que esbozar nuestra imagen. Podríamos decir que la totalidad de nuestras posesiones refleja la totalidad de nuestro ser, porque en ellas nos proyectamos y recreamos constantemente.

Esto es lo que observamos en la pintura de Elena Climent. La representación de los objetos hasta el más mínimo detalle trasciende la naturaleza de los mismos y nos envuelve en una atmósfera intimista. Sin apenas darnos cuenta estamos trazando el perfil psicológico del poseedor. Por otra parte, la nostalgia que retrata nunca se acaba de colmar, porque hablar de las emociones en cualquier representación artística es intentar hablar de lo inefable.

Una de las últimas obras de la pintora está expuesta en un edificio de la New York University que alberga los estudios de lenguas y literatura. Es un impresionante mural de unos diez metros de largo por tres de alto titulado At Home With Their Books (En casa con sus libros). Se trata del retrato de seis escritores neoyorquinos: Washington Irving, Edith Wharton, Zora Neale Hurston, Frank O’Hara, Jane Jacobs y Pedro Pietri. Cada uno de los seis paneles está dividido en tres secciones: la parte central presenta el estudio del escritor, la superior, su paisaje mental e imaginario y en la sección inferior se encuentra representada su biblioteca. Es minucioso y colorista, aunque no por ello carente de armonía; si se busca bien, acabará por encontrarse un pequeño retrato de cada escritor, perdido en algún punto del mural.



domingo, 22 de marzo de 2009

Adiós a Blanca Varela

"...El coral clava su garra en tu sombra,
tu sangre se desliza, inunda praderas..."

La célebre poetisa peruana Blanca Varela falleció el pasado 12 de marzo a los 82 años de edad. Su obra ha sido galardonada con importantes premios, el último de ellos, el Premio Reina Sofía 2007.

Publicó su primer libro titulado "Este puerto existe" en el año 1959. En 1963 "Luz de día" y en 1971 "Valses y otras confesiones". Más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con el libro "Canto villano". Finalmente apareció su antología de 1949 a 1998 con el título "Como Dios en la nada".

Su poesía se fraguó sin concesiones y abrió nuevos horizontes en la poesía latinoamericana.

Así la definió Octavio Paz:

“Blanca Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjunto frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”
Y así explicó ella misma su exigencia personal y su eterna lucha con las palabras:

Curriculum Vitae

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.


Ejercicios

I

Un poema
como una gran batalla
me arroja en esta arena
sin más enemigo que yo

yo
y el gran aire de las palabras


Antología en A media voz.

domingo, 8 de marzo de 2009

Irreductible



A todas las mujeres que deshojan los días como pétalos y esperan a la orilla de los sueños con una palabra entreabierta. A las que perdieron sus ojos en la tarde y desde entonces un viento desapacible les cruza el alma. A las del corazón roto, porque a pesar de todo, aún les sigue latiendo. A las que se sumergen en la sombra en busca de la luz. A las minúsculas e íntimas como un ramillete de lilas…

Y en definitiva, a las que saben volar y dejan tras de sí una bandada blanca de versos que no son sólo versos, sino abrazos.